Consciencia emocional en la nueva realidad
La epidemia causada por el nuevo virus que llamamos COVID19, ha provocado en muchas personas altos niveles de estrés, ansiedad, temor, preocupación por la salud de nuestros seres amados, dificultad para dormir, incremento de la violencia intrafamiliar, desempleo o falta de adaptación a las nuevas formas de trabajar o estudiar a distancia.
La pandemia nos ha llevado a los límites de la intolerancia a la incertidumbre, por sí misma ha sido un factor de cambios culturales en diversos ámbitos, como los negocios, el trabajo, el estudio y la convivencia familiar. La familia, de pronto se convirtió en un entorno diario las 24 horas del día. Muchos no estaban listos para convivir con sus parejas y sus hijos todo el día durante los 30 días del mes. Apenas hay algunos momentos libres sin toparse cara a cara… desde hace más de 5 mil horas al día de hoy. Las emociones brotan sin control en la gran mayoría de los hogares generando discusiones sobre problemáticas antes toleradas.
Estas son las situaciones que enfrentamos cada día en casa, ¿cuáles son sus efectos en nuestra persona?

Cuando sintonizamos los noticieros en la televisión, o leemos los periódicos o analizamos los trending topics de las redes sociales, nos damos cuenta de que la zona anímica que se está consolidando en los últimos 6 meses como el estado emocional dominante de las masas, es precisamente la intolerancia. Lamentablemente, esta condición afectiva está conectada con el resentimiento, el fastidio, el sentirse agraviado u ofendido por cualquier expresión que se percibe como antagónica, el deseo de denigrar o discriminar al otro, la rebeldía, la indignación, el sentimiento de superioridad, la prepotencia, la soberbia, el sarcasmo, la envidia, la sospecha, la desconfianza. Una persona que habita en la zona anímica de la intolerancia se vuelve muy reactiva, ofensiva, generalmente está a la defensiva y se vuelve más agresiva de lo normal.
Prácticamente, la consciencia se ha desdibujado permitiendo al instinto tomar su lugar.
Cuando un individuo presenta los síntomas anteriores está a un paso de entrar a otra zona anímica terrible, la discordia agresiva, donde imperan la hostilidad, la agresividad verbal, la xenofobia, el hostigamiento psicológico, el abuso, la venganza, la agresividad e incluso la violencia. Las masas en la calle, al igual que las parvadas de aves en pleno vuelo, se mueven violentas al unísono sin razonar contra las autoridades haciendo patente su malestar a través de lo que llamamos manifestaciones sociales. Debido al impulso exaltado del momento, se convierten en conjuntos colectivos sin control racional y ni consciencia emocional, una bandada sin la voluntad individual de sus miembros. Piensa en una estampida de antílopes corriendo desbocada arrasando todo a su paso. Yo estoy a favor de la consciencia y del diálogo, no de la delincuencia, el vandalismo y la violencia espontánea, ya que todos esos caminos dañan o rompen el pacto social.
¿Te das cuenta de que es necesario detener este tobogán emocional antes de que perdamos el control?
Frenar esta bola de nieve que se está generando ahora mismo, en tu sala de estar, en la esquina de tu calle, en el comedor de tu vecino o en la cafetería de la esquina, es una conquista que no se logra consumar con la imposición de la fuerza pública, sino con la maestría sobre uno mismo.
No eres dueño de todos esos pensamientos que brotan espontáneamente, muchos son negativos y están programados en tu psique desde la infancia como una consecuencia desafortunada de tus mecanismos de supervivencia; pero, sí eres responsable de todas las ideas equivocadas que se anidan en tu mente, las cuales alimentas con fuertes cargas emocionales al revivirlos una y otra vez perdiéndote en los espejismos de la imaginación y la memoria.
Y a decir verdad, hoy sólo tienes dos caminos: aceptar el confinamiento o rechazarlo. Aceptar lo que no puedes cambiar es el mejor camino y el más cargado de oportunidades de crecimiento. El que rechaza lo que no puede cambiar se vuelve un juez intolerante, sarcástico, criticón, que se topa con una realidad que le repele y refuta sus argumentos. La resistencia irracional es autodestructiva, frustrante y puede llegar a ser dolorosa. Elige con sabiduría.
Ahora se nos presenta una disyuntiva, ¿cómo hacerlo?
Te pido que abras un poco tu mente para ver las cosas desde otra perspectiva. Analiza con qué alimentas tu mente, tus emociones, tu espíritu. ¿Qué música escuchas?, ¿te gusta cantar a toda voz sin analizar las palabras que declaras al mundo porque te mueve el beat del ritmo?, ¿qué miras en la televisión?, ¿qué videos ves en YouTube o Tik Tok?, ¿qué temas platicas?, ¿qué publicaciones y videos disfrutas en tus redes sociales?, ¿hace cuánto que no lees un libro por placer? ¿Ya te diste cuenta? Esos contenidos son tus elecciones para alimentar tu mente y tu espíritu. Si tu elección expande tu consciencia, ¡felicidades! Pero si sabes que tu elección no es la mejor y te ruboriza pensarlo, yo te pregunto, ¿cómo podría brotar consciencia en ti con esa dieta cultural chatarra cargada de contenidos y estímulos tan poco edificantes?
Aclaro que éste no es un juicio moral, no juzgo si está bien o mal hacerlo, pero sé que esos estímulos no generan un estado de consciencia lúcida activa para dar el siguiente paso. Y de eso se trata la vida, de crecer, de evolucionar, ¿no es así? Esta es una invitación para elegir mejor los estímulos que percibimos, con la finalidad de abrir espacios y entender nuestra propia existencia, recuperar la lectura de libros que estimulan nuestro pensamiento e imaginación, para practicar la meditación u otras experiencias autocontemplativas que reduzcan el volumen de pensamientos automáticos, para autoaceptarnos, para entender cómo ser paz, para agradecer a la vida, para mostrar nuestro amor en silencio, para inspirarnos, para expandir y refinar nuestra propia consciencia.
Consciencia lúcida activa. Consciencia en acción. Consciencia en movimiento. Consciencia involucrada en la vida.
Como ya vimos en la entrega anterior, titulada “Felicidad lúcida y consciencia”, la clave para la felicidad es una consciencia lúcida activa que nos permita estar presentes en nuestra propia experiencia de vida mientras sucede, para darnos cuenta del impacto de nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos, en nosotros mismos, en otras personas y en el entorno. Sin consciencia, la felicidad es un fenómeno escasamente probable.
Si no te es posible diferenciar la felicidad de la alegría, del bienestar y del placer, te comparto que entonces aún no la has hecho tuya por derecho de consciencia. Te recomiendo escuchar también el episodio de nuestra serie titulado “¿Qué es la felicidad?”.
Ciertamente, el confinamiento en casa nos ha distanciado de la vida “normal” que llevábamos haciéndonos añorar todo aquello en lo que no reparábamos cuando lo vivíamos. Extrañamos salir a la calle, tomar un café con los amigos, las reuniones, los raves y conciertos, la comida en nuestro restaurante favorito, el olor a palomitas en la sala de cine. Y todas esas ocasiones y lugares en los que estás pensando ahora.
Espera, espera. Sal de esa memoria, contrólate, baja de esa nube mental y regresa conmigo.
¿Sientes que te urge salir a la calle? Pero, muchos de tus conocidos no están allá afuera, se cuidan a sí mismos y a sus familias quedándose en casa. ¿Sientes ansiedad? ¿Qué asunto tan importante tienes que atender ahora mismo allá afuera? ¿Es una situación de vida o muerte? ¿No, verdad? Ah, entonces esa sensación es únicamente emocional. ¿Te das cuenta? Y sabes, tú no eres tus emociones. En el fondo lo sabes. Tú eres consciencia. Te voy a mostrar qué se siente experimentar tu interior y cómo reducir el impulso de tus emociones. Te va a encantar.
Si te es posible, recuéstate un momento o continúa sentado. Si conduces un automóvil no realices en este momento este ejercicio. Respira profundo y exhala largo. Relaja tu cuerpo en una segunda larga exhalación. Ahora dirige tu mirada hacia tus cejas, déjala en ese punto hasta que te lo indique. Cierra los ojos. No trates de nulificar o controlar nada, sólo respira profundo. Cuenta conmigo mirando en tu mente los números que escuchas: 5, los ojos hacia tus cejas, relaja aún más tu cuerpo; 4, tu cabeza, tus brazos, tus piernas, tus músculos, se aflojan, languidecen; 3, con cada sonido que escuchas vas más y más profundo; 2, ir más profundo significa sumergirte en tus sensaciones internas; 1, te sientes seguro, en paz; cero, te sientes embebido en una profunda paz interior, como si flotaras recostado sobre un cuerpo de agua tranquila color turquesa. Continúa con los ojos cerrados. Relaja tus ojos, bájalos y déjalos como si miraras el horizonte. Mantén los ojos cerrados.
Veamos si sigues aquí conmigo. Imagina que tomas la mitad de un limón, lo acercas a tu boca y exprimes todo el jugo de ese limón en tu boca. Sientes el sabor ácido del limón en tu boca, es un sabor cítrico delicioso, ligeramente amargo. ¿Sientes en tu boca la saliva que se ha generado? Eso significa que tu mente está inmersa en la experiencia de este breve ejercicio. Hoy aprenderás a dosificar tus pensamientos y tus emociones. Visualiza una llave de agua, simbólicamente ese fuerte chorro de agua son tus pensamientos y tus emociones, la fuerza con la que corre tu ansiedad. Ve cerrando poco a poco la fuerza de ese potente chorro. La salida del líquido se hace cada vez más débil, hasta que queda un tenue hilo de agua. Mira el delgado hilo de agua que apenas sale de la llave. Das un último giro a la llave y sólo queda un ligero goteo. Una pesada gota cae, después de tu exhalación cae otra. El goteo continúa, lento, pesado. Obsérvalo en tu mente. Ahora respira profundo y exhala largo. Estás más en control de ti mismo. Cuenta conmigo de regreso. 1, te sientes relajado, tranquilo; 2, sientes tu mente en paz; 3, abre los ojos, te sientes relajado, en paz. Permanece así mientras continúas escuchándome.
Lo primero que quiero afirmar sobre la pandemia es que todo en este plano es temporal, todo tiene en su interior la semilla de su final. Esto también pasará. Así que serenidad y paciencia.
Quizá la realidad cambiará un poco, e incorporaremos buenas costumbres que aprendimos y que no debemos olvidar. Tal vez en el futuro, usar cubrebocas en lugares públicos será muestra de buena educación y respeto hacia los demás. Sé que algunos de ustedes podrían estar hartos de usar cubrebocas, sí, es algo incómodo, pero es necesario adaptarse y aprender a ser indulgentes, pues podría llegar a ser tan común como usar ropa interior.
Pero mientras llega ese día, si no puedes salir, entra en ti mismo. Si no puedes ver afuera, mira hacia adentro. Si no puedes salir a la calle, abre las puertas de tu interior. Ahí hallarás lo que no has podido encontrar afuera. Prometo que próximamente incluiré meditaciones guiadas y prácticas de autohipnosis, inscríbete ahora mismo a mi canal para que no te las pierdas cuando las publiqué.
Vamos a reformular de otra forma las ideas expuestas. Si aceptas el confinamiento como una condición que no puedes cambiar. Tómala como un pequeño retiro espiritual, una oportunidad para reconectarte contigo mismo, con tu pareja o tu familia, o como unas vacaciones en casa si vives solo. Si te hace falta, llénate de recursos para aprender todo aquello que no dominas. YouTube, sumada a las plataformas de podcast o especializadas para la enseñanza de diversos temas, tienen disponibles cursos completos y conferencias de expertos muy reconocidos, por ejemplo para que aprendas a escribir poesía, novela, cuento, incluso canciones si te interesa, para a componer música, o pintar con distintas técnicas, de historia, psicología, meditación, cocina, tu nómbralo y ahí está listo para ti.
También puedes adquirir los conocimientos que necesitas para impulsar tu carrera, como tomar lecciones de administración de proyectos, inglés, marketing digital o diseño gráfico. Además puedes inscribirte a una licenciatura o maestría en línea, algunos gobiernos las ofrecen sin costo. Deja de esperar el mañana, disfruta lo que tienes a tu alcance ahora mismo.
Reflexiona, te aburres porque quizá te has establecido en una rutina fastidiosa con altas dosis de televisión, música, trabajo o estudio. Por eso crees que al salir harás más cosas interesantes. Pero las personas más avispadas no están afuera, sólo los inconscientes que no miden el impacto que les traería a ellos y a su familia el enfermarse de COVID19. Más de un millón de personas muertas de distintas edades, condiciones y etnias, podrían confirmártelo. ¿Qué crees que te dirían ese millón de personas que pasaron por el calvario del COVID19? El confinamiento no sólo te sucede a ti, nos sucede a todos. Consciencia, inteligencia y paciencia, amigo mío.
Aclaro que no me refiero a casos en los que salir es ineludible para ganarse el sustento, brindar un servicio profesional o atender a quien más lo necesita, sino a casos en los “la necedad” proviene de un despropósito emocional mal controlado.
Puedes ver este confinamiento como una circunstancia en tu contra o un tiempo a tu favor, como un escenario estresante o una oportunidad de reenfocar tu vida, el fin de tu existencia como la conocías o el inicio de tu nueva vida futura. Si piensas que será un infierno tienes razón. Por el contrario, si piensas que será la etapa que usaste para cambiar tu vida, también tienes razón. ¿Entiendes? ¿En qué te enfocarás a partir de hoy? ¿En lo que no debes debido a la pandemia o en lo que puedes lograr con un poco de voluntad?
¿Has sopesado la posible necesidad de cambiar de carrera cuando termine la pandemia? Aprovecha este tiempo. Si lo piensas bien es una oportunidad. Por ejemplo, yo lancé este podcast durante el confinamiento, que para mí ha sido la ocasión para hacer crecer mi marca personal, como René Desantez. Así es como me has llegado a conocer como autor y conferencista cada ocasión que me escuchas. Y espero que lo sigas haciendo. Así que inscríbete a mi canal y si este episodio te ha dejado algo bueno danos un like. Te lo agradeceré si lo haces ahora.
Partamos de entender que sólo tú eres responsable de tu felicidad, nadie más, ni tu pareja, ni tus padres, ni tus maestros, ni tus hijos, porque la felicidad es una condición interna autopercibida que parte de tu forma de conectarte con la vida. Si la felicidad es interior y no externa, permanecer aislado, es una gran oportunidad potencial de crecer internamente como persona a través del amor por ti mismo. Depura y limpia tus espacios interiores que otros contaminaron ayer. Deja de relacionarte con personas tóxicas, incluso si son tus familiares. Haz la paz con tu pasado sin medirte con las reglas de otros. Lo que ellos piensan de ti es su problema. No viniste a este mundo para cumplir con sus estándares y reglas, a menos que seas hijo de familia y vivas bajo el techo de tus padres.
Este puede ser un tiempo de sanar, de aceptarse, de agradecer por tu vida, de amar a quién tienes más cerca, de tolerar sus descuidos involuntarios, de inspirarse para hacer algo grande que beneficie a más personas, de crecer como ser humano, de evolucionar espiritualmente.
¿Qué puedes agradecer? Que estás vivo, saludable, de que tienes techo, vestido, de que quizá cuentas con recursos para conectarte con el mundo y los demás a través del internet. Si me estás escuchando, vaya que eres afortunado. En este periodo se hizo patente que no todos cuentan con servicio de internet en casa para trabajar o para estudiar.
Si por alguna razón necesitas salir y una persona te pide guardar una sana distancia social de ella o usar cubrebocas para entrar a un establecimiento, o permitir que se te tome la temperatura y recibir un poco de gel en las manos. Recuerda que esa persona se está cuidando y no sabe si estás sano, o con seguridad está trabajando y es su responsabilidad que se sigan esas medidas. Por favor, evita hacer esas escenas ridículas que todos vemos en redes sociales y sigue las instrucciones de esta nueva realidad, es el precio de salir. Si no quieres recibir gel por la delicadeza de tu piel, sal con guantes quirúrgicos, son económicos; si te preocupa que te tomen la temperatura en la frente, ofrece el brazo o la mano o visita otro lugar. Controla tus emociones cuando te piden no usar una mesa señalada en un restaurante o colocarte a metro y medio de distancia en una fila. No reclames, la sensatez no está de tu lado. La persona tiene razón al pedirlo, y cada vez que defiendes una postura indefendible, muestras tu poco desarrollo de consciencia. Así que respira y concede. Respira profundo, asiente con la cabeza y concede. A todos nos preocupa mantenernos sanos, así que respira, asiente y concede. No se va a caer el cielo sobre tu cabeza por ceder y evitarás 10 minutos de discusión con una posible evacuación forzosa de tu persona de ese lugar. Créeme, lo he visto. Respira, asiente y concede. No te hace cobarde, te hace cooperativo, compasivo y consciente de la nueva realidad. Respira, asiente y concede. Antes de gritar o empujar valora: ¿esto me evoluciona como persona o perjudicaré mi experiencia de vida al actuar de esa forma? ¿Acaso esto me va a alcanzar negativamente en unos minutos y terminaré pidiendo disculpas por ser tan impulsivo? Respira, asiente y concede. Coopera y adáptate a la nueva realidad. Tu forma de vida anterior no existe más en este momento histórico, al menos por ahora. Respira, asiente y concede. Hazlo fácil para ti mismo y disfruta tu experiencia. No te transformes en el problema de todo mundo cada vez que necesitas salir. Respira, asiente y concede.
Asentir y conceder, no sólo te hace más cooperativo, también te permite ser compasivo hacia personas con poco desarrollo de la consciencia. Y recuerda, que si tu compasión no te incluye, está incompleta. Transfórmate en la solución que quieres ver manifiesta en el mundo y enseña con el ejemplo, no con la boca.
Son muchos los valores en los que podemos apoyarnos en este periodo. Sin embargo, yo destacaría la autoaceptación y el amor hacia ti mismo, la paciencia y la tolerancia hacia otros -particularmente para los más cercanos-, el enfoque en lo que te evoluciona como persona (tú sabes qué es), la perseverancia para dar un paso más hacia esa meta cada día, la inspiración para impulsar tu búsqueda, la dicha para disfrutar tu viaje y finalmente la consciencia para apreciarlo mientras sucede.
Yo agregaría también a la esperanza, porque esto también pasará y será un recuerdo con los años. ¿Cómo quieres recordarlo? Como esos videos graciosos que subiste a Tik Tok , como un tiempo perdido en la pantalla de la televisión, o como el periodo que aprovechaste para cambiar positivamente la ruta de tu existencia. ¿Cómo quieres recordar en 15 años el tiempo de la primera gran pandemia de nuestra generación?
Aprovecha la oportunidad del confinamiento para realizarte en tu felicidad, crea un entorno en casa limpio y ordenado, disfruta lo que tienes a la mano para ser feliz, aprende todo lo que puedas. Date cuenta de lo afortunado que eres por ser quien eres y estar vivo. Así que, como dice esa fascinante canción de Napoleón: Trata de ser feliz con lo que tienes. Vive feliz ahora mientras puedas, porque tal vez mañana no tendrás tiempo.
Vive feliz aquí y ahora, lo único que necesitas es ser tú mismo.
** Esta es una transcripción adaptada del guión original Consciencia emocional en la nueva realidad.

René Desantez
Autor y conferencista



Comentarios