Las 5 dimensiones de la felicidad
Actualizado: 14 sept 2020
Hoy comentaremos acerca de las 5 dimensiones en las que se expresa la felicidad humana, de acuerdo al modelo expuesto en el libro, que lleva el mismo título, Las 5 dimensiones de la felicidad.
Voy a iniciar retomando brevemente algunos puntos significativos de la entrega anterior de este blog, titulada ¿Qué es la felicidad? Y la razón es que si no los tenemos claros, el camino será más complicado para avanzar en nuestro trayecto de ascenso, en esta área de conocimiento que llamamos consciencia emocional y realización en la felicidad.
Si escuchaste el podcast anterior, explicamos que la felicidad es una condición autopercibida, que se manifiesta en tu vida interna y externa, cuando vives y aprecias la experiencia consciente de ti mismo fluyendo en aceptación, en agradecimiento, en amor, inspiración, expansión y dicha, en este preciso momento que llamamos presente.

Vamos paso a paso. La primera parte de la explicación es: la felicidad es una condición autopercibida, que se manifiesta en tu vida interna y externa. Esto quiere decir que es algo que sólo tú puedes sentir en tu interior, pero que también se expresa hacia el exterior a través de tus actitudes, tus decisiones, tu comportamiento, tus gestos, lo que haces y lo que dices. Así la gente a tu alrededor nota esa condición interior dichosa cuando te lo hace notar con sus comentarios.
La segunda parte de la afirmación expresa: “cuando vives y aprecias la experiencia consciente de ti mismo”. Y el núcleo de esa línea es la palabra “consciente”.
Una frase muy conocida resume muy bien este concepto: “consciencia es darse cuenta de que te estás dando cuenta”. Es decir estar involucrado al interior de la experiencia mientras la vives, y no distraído pensando en lo que sucedió o imaginando lo que aún no ha pasado.
Consciencia, así con "sc". Esta es la clave para realizarse en la felicidad, estar involucrado, inmerso en la experiencia misma de la vida, eso quiere decir estar física, emocional y mentalmente presente mientras sucede. Como ya vimos en nuestro artículo anterior, cuando no estás inmerso en la experiencia, estás ausente y te pierdes de una parte importante, te pierdes de ti mismo. Hay tres formas en las que la mente se desbarranca de la ruta del presente. La primera sucede cuando viaja al pasado para recordar. En la segunda, la mente viaja a un futuro inexistente gracias a la imaginación, mientras experimenta una vivencia. Y en la tercera, las emociones rebasan los niveles de la consciencia desbordándose en la mente y en nuestra fisiología. ¿Cuál te sucede con mayor frecuencia últimamente? Desde el artículo anterior, "¿Qué es la felicidad?", nos quedó claro que la felicidad no es una emoción ambigua que te encuentras de forma fortuita.
Así es, nadie se topa con la felicidad por accidente. Y, ¿de dónde surgen las dimensiones existenciales de la felicidad? De nuestra conexión con la vida. El ser humano se experimenta a sí mismo en un mundo colmado de vida, y a partir del momento en el que asumimos nuestra identidad social, comenzamos a contarnos una historia que, como una breve obra de teatro o quizá un largometraje tragicómico, corre a lo largo de nuestra existencia. Al nacer, recibimos un nombre y un rol dentro de esa historia compartida con otras personas. Conforme avanzamos en el camino, nos envolvemos más y más en nuestra propia odisea, crecemos, luchamos, estudiamos, trabajamos, nos casamos, adquirimos un hogar propio, tenemos hijos, trabajamos más, viajamos a lugares maravillosos, apoyamos el desarrollo de nuestros hijos, nos retiramos o jubilamos, enfermamos, sanamos, vivimos con la mayor dignidad posible, vemos series de televisión y películas que nos roban el aliento, leemos libros espléndidos, para a fin de cuentas morir acompañados de nuestros seres amados. En el mejor de los casos. Y, ¿es eso todo? Así pareciera, al menos en el sentido anecdótico de la existencia humana: sobrevivir, aprender, socializar, pertenecer, prosperar y morir. Sin embargo, algunos cuantos hacen una pausa en la vida, se paran frente al infinito y se hacen a sí mismos las preguntas que marcarán su vida a partir de ese instante: ¿quién soy?, ¿qué es este mundo en el que respiro ahora?, ¿es una ilusión?, ¿quién eres tú?, ¿qué significa la vida?, ¿cómo puedo realizarme y ser feliz en ella?, ¿hay algo por encima de mí que todavía no comprendo? Estas preguntas se pueden categorizar y concentrar en cinco grandes temas existenciales. Y en esencia, en el modelo propuesto en el libro Las 5 dimensiones de la felicidad, se expone que estos cuestionamientos te hablan sobre cómo te conectas con la vida misma.
Y esta conexión con la vida se desarrolla a través de:
Tu relación contigo mismo.
Tu relación con el otro.
Tu relación con el mundo que te rodea.
Tu relación con la vida, para entender el propósito de tu existencia.
Y tu relación con lo trascendental, a través de crear o cancelar tu conexión espiritual.
¡Wow! Qué oceánica es la existencia humana.
Cada uno de estos grandes temas es una faceta, un estadio de la vida, una “puerta simbólica” para abordar la problemática de nuestra existencia. Pero también, cada uno de ellos, es una gran oportunidad de conectarnos con la vida y realizarnos en la felicidad, desde una perspectiva existencial y vivencial con matices propios.
Con la finalidad de cristalizar estos grandes temas en un modelo al alcance de la comprensión de cualquier persona, concebí mi propuesta para entender la felicidad con base en sus 5 dimensiones. Y cuando hablo de dimensiones, no me refiero a dimensiones matemáticas o a espacios paralelos inasibles en el tiempo, ese es el terreno de la física… y por ahora, de la ciencia ficción.
En este modelo, una dimensión es un conjunto de condiciones y factores relacionados entre sí, que nos explican la experiencia humana al vivir y apreciar lúcidamente un fenómeno, es decir, con consciencia.
¿Cuáles son esas 5 dimensiones? En este espacio las explicaré muy brevemente. Las dimensiones en la que se manifiesta la felicidad en el ser humano, comienzan su trazo en nuestro ser con el Amor por sí mismo, dimensión que nos pone frente al espejo del laberinto espiral del espíritu Este es el punto de partida, y… también puede ser el tema de una vida… una vida bien o mal resuelta.
En la fase final del Amor por sí mismo, la persona recupera poder sobre su mente y sus emociones, retirándolo poco a poco del entorno social, también aprende a canalizar y a dosificar sus propias reacciones emocionales cada vez mejor. El individuo que pasa por este proceso, experimenta una suave adaptación exterior sin resistencia, complementada con una consciente y firme decisión interior. Y desde ella expresa su felicidad.
La segunda dimensión es la Felicidad Cotidiana, que nos permite experimentar la dicha de vivir cada momento de nuestra vida, en un estado consciente de agradecimiento y asombro. Lo explicaré más a detalle con un ejemplo en unos momentos.
La tercera dimensión es el Amor, no entendido como el sentimiento romántico de pareja en el que pensamos en automático o el afecto hacia la familia. Para muchas personas, ésta es la única expresión del amor que entienden. Pero, en este modelo, la dimensión del Amor es la única forma posible de relacionarse con el otro, con el propósito de que ambos sean felices, sin importar su grado de cercanía social o consanguínea. Este es el gran reto global para los habitantes del mundo que habitamos, cuya gran mayoría se conforma con una felicidad fallida e irrealizada, antes que ceder para apoyar o aceptar a otras personas sin sacar ventaja.
Llamé a la cuarta dimensión, Pasión Inspirada, la cual nos permite asumir y abrazar con un entusiasmo apasionado, el significado que hemos decidido darle a nuestra vida. Aquí es donde tu inspiración te guía en el camino para encontrar el sentido de tu propia vida. Ciertamente, la vida no tiene significado por sí misma, nosotros se lo conferimos, pero tú sí puedes darle un significado a tu vida.
La quinta dimensión, llamada Suprafelicidad o también Felicidad Plena, nos invita a practicar el sosiego silencioso, la compasión como forma de amor y la paz interior, para realizarnos en los aspectos más sutiles de la vida espiritual.
Amor por sí mismo
Felicidad Cotidiana
Amor
Pasión inspirada y
Felicidad plena, también conocida como Suprafelicidad
5 dimensiones, 5 caminos de realización, diferentes entre sí. Algunas veces incompatibles. Otras complementarias. Por ejemplo, piensa en una pareja. Ella naturalmente vive la dimensión de la felicidad cotidiana, disfruta cómo se le presenta la vida, cada vivencia es una oportunidad de experimentar felicidad: el café de la mañana, una cena con amigos, una película por la noche con su esposo, convivir con sus hijos, su práctica de yoga, su meditación diaria, acariciar a sus gatos, saborear su comida favorita o mirar el ocaso desde su ventana. Todo a su alrededor es una oportunidad para disfrutar su vida. Sin embargo, su esposo está sintonizado con la pasión inspirada, una dimensión intensa y dinámica, en la que expresa de manera emocional y consciente su propósito de vida en el mundo. Él no habla de nada más, pierde el sentido del tiempo cuando trabaja en ello, nada es más importante para él, pocas veces llega a comer a tiempo, le pesa separarse de su pasión, sus amistades dicen que él "desayuna, come y cena cada detalle de su proyecto". El disfruta lo que hace y el servicio que brinda, ha aprendido a fluir mientras lo crea.
Vaya, estas son dos formas de entender la vida y realizarse en la felicidad muy diferentes. ¿Podrían mantener a flote su relación a pesar de las dimensiones tan diferentes en las que habitan y prosperan? Bueno, a pesar del amor entre ellos, en ocasiones tienen diferencias en su vida en pareja. Para ella, a veces él se obsesiona con sus proyectos y con la idea de enseñarle a disfrutar las cosas que la vida nos regala, ella le pide que la acompañe a reuniones con amigos, a ver una película o a realizar juntos las compras. Pero para él, cualquier cosa que lo aleje de su escritorio y sus nuevas ideas es superfluo e intrascendente, y más ahora que está a punto de realizar la implementación de la primera fase de su proyecto. Cuando la acompaña, él sólo cuenta los minutos para regresar a lo suyo. Las dimensiones en las que experimentan la felicidad son muy distintas y podrían llegar a ser incompatibles, si no hubiera voluntad y amor para comprender y aceptar las necesidades de su pareja. Han aprendido a negociar, dosificar sus emociones y resolver las situaciones aprendiendo a ceder amorosamente: en un amor como el de ellos, ceder siempre es ganar, pues para ellos importa más el “nosotros” que los solitarios intereses individuales. La dimensión dominante en tu vida es equivalente a “tu elemento”, el ámbito en el que te sientes más cómodo y te podrías encaminar mejor porque favorece tus inclinaciones. Piensa por ejemplo en Michael Jordan, él era el atleta más dotado de su tiempo para jugar baloncesto y realizó grandes hazañas en ese deporte. Pero, ¿recuerdas su carrera como beisbolista? Llevando esta idea al terreno de la fábula, ¿pondrías a un delfín a trepar árboles en la jungla porque sabes que es igual o más inteligente que un simio? O, ¿llevarías a un guepardo a participar en una competencia de natación debido a que es "el animal más veloz de la Tierra"? ¿Crees que a cualquiera de estos dos hermosos animales les gustaría poseer una gran mansión, con un Lamborghini a la entrada y una cuantiosa fortuna a su disposición? ¿Te das cuenta? Cada dimensión de la felicidad tiene sus propias facetas, condiciones y senderos de realización. Cuando se manifiesta en ti te habita y, de manera simultánea, la habitas. Cultivar la dimensión equivocada puede sentirse asfixiante y percibirse como si vistieras un traje o vestido muy ajustado al cuerpo, o como si caminaras con los zapatos de otra persona. Lo que hace prosperar y disfrutar la vida a otras personas, no necesariamente te hará feliz a ti. Podría deslumbrarte su éxito y esos maravillosos resultados finales; no obstante, ¿te gustará el proceso para llegar a ellos o se convertiría en un calvario en la historia de tu vida?
Piénsalo por un momento. Comprender este factor tan importante te conduce antes a conocerte un poco más a ti mismo. No es una decisión personal que puedes tomar de un menú de opciones, tampoco una actitud jovial impostada ante la vida, es el “elemento” existencial en el que puedes realizarte y moverte con mayor naturalidad en la felicidad.
Éste es el error de muchos autores y conferencistas que definen la felicidad como un estado mental, una emoción, actitud o decisión. Claro que como experiencia consciente involucra todos estos elementos y aún más, pero cuando la has vivido sabes que de ninguna manera la definen. O de coaches que no se toman la molestia de conocerte más a fondo y te encasillan en un traje en serie que no fue hecho a la medida para ti. Quizá no serías feliz siendo empresario, o emprendedor, líder social o vendedor estrella. Tampoco lo serías siendo un monje, o un guía espiritual o un pastor o sacerdote. ¿Te das cuenta? La felicidad, sí hoy la vives, no es un único camino, conceptualmente es una senda multidimensional paralela, que se ramifica de acuerdo a tus tendencias naturales y a tu conexión con la vida. Recuerda bien, no hay un solo camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino que trazas con cada paso que das en el momento presente, ahora mismo. Así que, sé sabio para saber dónde pones tus pies en el camino de la vida y también con quién lo andas.
Recuerda, conocer la dimensión existencial de la felicidad en la que prosperarías mejor, te ayudaría a conocerte un poco más a ti mismo, a entender la base de tus diferencias con tus seres queridos, a aprender a fluir mejor en tu elemento y finalmente comprender la naturaleza de tu propia felicidad.
Un consejo, quítate de en medio y… deja de bloquearte el camino a ti mismo.
¿Te gustaría conocer con certeza tu dimensión existencial dominante? En el libro, Las 5 dimensiones de la felicidad, incluí un diagnóstico muy preciso que te indicará si realmente eres una persona feliz en este momento y en qué dimensión prosperarías de forma natural. También desarrollé un subcapítulo detallado para explicar cada dimensión.
Invierte en ti mismo. Conócete a ti mismo. Sé la mejor versión de ti mismo en la única experiencia de vida que podrás vivir.
No te conformes con una felicidad fallida.
Gracias por leer este artículo de mi blog. Si también gustas escucharlo con mi voz, puedes hacerlo en YouTube, Anchor, Spotify y otras plataformas.
Hasta la próxima entrega.
** Esta es una transcripción adaptada del guión original Las 5 dimensiones de la felicidad.

René Desantez
Autor y conferencista



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