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¿Qué es la felicidad?

rcarcano
30 jul 2020
9 min de lectura

Esta pregunta nos ha acompañado desde que la humanidad comenzó a desarrollar consciencia de su ser y de su relación con el mundo circundante. Y si lo piensas, este es un cuestionamiento trascendental cuando se toma con la seriedad debida, y vale la pena mencionar que la felicidad ha sido abordada por filósofos de la talla de Aristóteles, Kant, Shopenhauer, Nietzche, e incluso se creó una rama de la psicología para estudiarla, la psicología positiva, que tiene exponentes como Martin Seligman, su precursor, Sonja Lyubomirsky, Shawn Anchor y Mihály Csíkszentmihályi.

Te comparto que a mí me tomó 7 años entender a fondo este fenómeno y desarrollar una respuesta que dejara satisfecha mi necesidad de comprender con mayor certeza acerca de este tema. Después de este productivo ejercicio de investigación y reflexión, pude consolidar mi labor al escribir el libro Las 5 dimensiones de la felicidad.


Desde el interior de esta propuesta, resultaba evidente que para la gran mayoría, la felicidad es una idea muy desdibujada en su mente. Se confunde con la alegría, el placer, el confort o el bienestar, y créeme, eso sólo indica que no la han vivido con consciencia. Y en realidad, cuando escucho a algunas personas hablar de ella, parecen ciegos guiando a un grupo de ciegos, con sus maletas cargadas de esperanza, listos para iniciar un viaje a tientas con boleto abierto sólo de regreso y además con un destino poco claro.


¿Cómo es eso? Imagínate que un individuo que conociste en una convención te habla acerca de un sitio llamado Vista Paraíso, el lugar paradisiaco más hermoso del mundo, con un sol amable, arena fina y tersa, olas tranquilas y la comida más deliciosa que probarás en tu vida. Pero, la persona se va sin que te des cuenta, nadie le conoce y no te dio las indicaciones para llegar, sólo retienes en la memoria el nombre y la descripción de la belleza de sus playas.


Con mucho ánimo, empacas tus maletas, subes al auto con tu familia y te das cuenta de que no sabes a dónde dirigirte. No tienes idea si debes conducir hacia el norte, al sur, hacia el Pacífico o hacia el Atlántico. “¿O será en el Mediterráneo?”, te preguntas. Buscas en tu aplicación de Mapas y no encuentras ese destino. Bueno, lo más probable es que termines en cualquier otro lugar parecido y te conformes con lo que encuentres.

Lo mismo sucede con la felicidad. Todo mundo habla de ella, todo mundo sabe y discute sobre ella, pero pocos pueden precisarla con su propia experiencia. Y tristemente, cuando las luces se apagan, los amigos se van, la botella de Malbec yace vacía sobre la mesa y las cámaras dejan de grabar, en el fondo saben que no son personas felices, aunque sean expertos sobre contenidos ajenos escritos por otras personas. Aclaro que no necesariamente son infelices, pero la felicidad no los habita y no la habitan a la vez. Si eres una persona feliz, sé que entiendes de qué hablo.


Exactamente, esa es la razón por la que escribí el libro Las 5 dimensiones de la felicidad, como ya comenté, después de 7 años de reflexión, estudio e investigación... también agregaría, de autoestudio. Te comparto que durante un periodo de entre 2 o dos años y medio, entre los años 2009 y 2012 la felicidad fluctuó en mi vida como nunca antes, sus acordes anímicos eran únicos.

En aquel entonces, quise entender, lo que llamaría hoy, mi condición anímico-emocional dominante más allá de lo evidente, quería aprender a sostenerla en el tiempo, sentir cómo se transformaba en mí y cambiaba de matiz, descifrar qué gama de condiciones anímicas integraban mi experiencia. Vale la pena aclarar, que eso no significaba que no tuviera momentos emocionales contrastantes provocados por mí mismo o mi relación desafortunada con otras personas. La diferencia es que mi estado dominante se mantenía estable y yo regresaba a él más rápido que en otros periodos de mi vida.

Con mayor claridad, eso significa que ni me definían las circunstancias transitorias a mi alrededor ni rumiaba mentalmente mis diferencias con otros individuos. Lo que me definía en ese periodo era… lo que yo podría llamar, una fuerte calidad anímica subyacente, que no me abandonaba a pesar de las vivencias que se presentaban, se mantenía activa como una corriente subterránea que no paraba y que volvía a imbuirme cuando estaba solo o acompañado por personas armoniosas. Sentía que mi mente, mi cuerpo, mi espíritu, armonizaban con mi consciencia de ser, que percibía como más lúcida. La mejor forma que encontré para describir mi experiencia, es afirmar que la felicidad me habitaba y yo la habitaba al mismo tiempo.

Descubrí que las preguntas con las que comencé ese camino eran incidentales y egoístas. Para encontrar respuestas universales que le fueran reveladoras a todo ser humano, yo debía ser más humilde en mi acercamiento a la felicidad y también hacia otras manifestaciones del gran repertorio emocional del espíritu humano. La idea era elevar mi consciencia por encima de su cima y mirar todas sus facetas y no sólo la que yo podía experimentar. Entendí que la felicidad se manifiesta con más fuerza cuando contribuyes con la felicidad de otros. La intención de ese libro, Las 5 dimensiones de la felicidad, es compartir contigo lo que aprendí y practiqué, con el propósito de inspirar y contribuir para tu realización en la felicidad. Esa es mi intención y mi mensaje, que se basa en 4 premisas:

  1. Que tú tienes una forma muy especial y personal de conectarte con la vida, y que esa forma de conectarte es la dimensión que traza la senda de tu propia felicidad.

  2. Que a través de comprenderla, puedes ser feliz ahora mismo siendo la persona que tú eres.

  3. Que tomar un camino, que en apariencia hace felices a otras personas, te alejará cada día más y más de tu experiencia de ser feliz hasta desdibujarla permanentemente.

  4. ¿Por qué conformarse con una felicidad fallida siguiendo el camino que otros te señalan con el dedo?, si tú tienes una forma natural de realizarte en la felicidad tatuada en el alma, la mente y el cuerpo, que aún no sabes leer, descifrar e interpretar, pero que está ahí para ti.

En ese periodo que mencioné, era tanta mi necesidad personal de compartir que daba cursos y conferencias sobre la felicidad y raja yoga de carácter laico, es decir sin tocar con conceptos religiosos. Precisaba de respuestas claras, pero no las encontraba, o no me satisfacían: las propuestas que leí eran demasiado académicas, o se centraban en decálogos o en el acto de realizar actividades óptimas (por lo general artísticas), o implicaban una profunda espiritualidad, o se enfocaban en las relaciones sociales y amorosas, o tomaban el tema con mucho optimismo, pero con poca seriedad.

En realidad, tu felicidad es una experiencia interna, se experimenta de la epidermis hacia adentro. Y con respeto hacia otros autores, ¿sabías que la persona señalada como “el hombre más feliz del mundo”, el monje budista Matthieu Ricard, no tiene ni pareja, ni casa, ni es dueño de nada? Eso sí, es un individuo con una fuerte conexión y desarrollo espiritual.

En estudios realizados por la Universidad de Wisconsin, a Matthieu se le fijaron 256 electrodos en el cráneo y lo conectaron a un aparato de resonancia magnética nuclear. Los investigadores se sorprendieron al ver que Ricard logró el nivel más alto de actividad en la corteza cerebral prefrontal izquierda, la zona que se asocia con la felicidad y otras emociones positivas. Los resultados de este estudio fueron publicados en 2004 por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Pero, si lo tuyo no es el encierro monacal, ¿puedes ser feliz sin vivir en un monasterio? Claro que puedes ser feliz aún sin sentir ese llamado. El camino del desarrollo espiritual es sólo una dimensión de 5 posibles. Pero ese es tema para otra entrega.

También escuché a entusiastas difundir que la felicidad supuestamente es la suma de diversos momentos de alegría, o una actitud ante la vida y en las redes sociales comentan que es una decisión. En estos últimos, se nota un profundo desconocimiento del enorme peso de la mente inconsciente en nuestros resultados en la vida, por encima de lo poco que puede hacer la mente consciente.

Pero como experiencia humana, la felicidad no es ni una decisión ni una actitud, si acaso podría ser el resultado de las acciones derivadas de esos eventos causales. Definirla de ese modo, es muestra de un carente rigor metodológico rebosante de entusiasmo, y un ansioso deseo fallido de dar una respuesta a toda costa para ganar algunos likes.

Me gustaría profundizar un poco más sobre qué no es la felicidad.


Como ya expliqué, la felicidad es comentada por diversas personas en términos que podríamos definir como alegría, placer, confort o bienestar. Las dos primeras son emociones básicas, es decir, están vinculadas a un estímulo externo que las activa y su duración depende de la presencia de ese estímulo.

Cuando entendemos la felicidad como alegría cometemos un error: la alegría es más cercana a la tristeza y al enojo de lo que pensamos, pero para entenderlo es importante comprender primero la mecánica de las emociones básicas. La felicidad tampoco es una colección de momentos de alegría, quien la define de esa forma definitivamente no es una persona feliz en el presente, sino un individuo que se conforma con lo que le va brindando la vida día con día. Por otra parte el bienestar se relaciona con la satisfacción de nuestras necesidades básicas y sociales, mientras que el confort es una sensación de comodidad subjetiva.

La felicidad tampoco es solamente un estado mental. ¿Por qué? Ciertamente, la felicidad es un estado mental, pero también es una condición fisiológica, emocional, conductual y de consciencia. Sobre todo, de consciencia.

Y esa es la clave, para realizarse en la felicidad es significativo estar involucrado, inmerso, en la experiencia misma de la vida, eso quiere decir estar emocional, fisiológica y mentalmente presente mientras sucede.


¿Qué significa esto? Te lo explicaré con mayor claridad. ¿Has notado que muchas veces estás pensando en otra cosa mientras vives algo significativo? Ya sea contemplando un hermoso amanecer o conviviendo con tu pareja, tus hijos, tus padres o tus amistades. Cuando no estás inmerso en la experiencia, estás ausente y te pierdes de una parte importante, te pierdes de ti mismo. Metafóricamente, sería como ver una película que sólo muestra en pantalla una espléndida escenografía sin personajes a cuadro, pero si tienes suerte, quizá ocasionalmente aparecerá el actor principal sin entrar verdaderamente en personaje por más de un par de minutos, debido a que necesita contestar su teléfono celular o revisar sus redes sociales. ¿Te das cuenta? ¿Vale la pena pagar por ver una película con tan poca presencia y compromiso por parte de su protagonista? Te pregunto, ¿vale la pena vivir una vida así?

Esa es la causa de ese vacío existencial que sientes cuando estás solo, aislado en medio de una experiencia de vida fragmentada e incompleta. Por esa razón, la felicidad es una experiencia lúcida que necesita del desarrollo de un estado de consciencia alcanzable, que nos permita estar inmersos en nuestra propia vida, para aceptar y apreciar sus cualidades mientras se despliega frente a nuestros ojos. Al comprender la felicidad, es natural darse cuenta de que tú puedes ser feliz siendo la persona que eres ahora mismo.

Bueno, entonces, te preguntarás, ¿qué es la felicidad? La felicidad es una condición autopercibida, que se manifiesta en tu vida interna y externa, cuando vives y aprecias la experiencia consciente de ti mismo fluyendo en aceptación, en agradecimiento, en amor, inspiración, expansión y dicha, en este preciso momento que llamamos presente. No ayer, porque estarías recordando; no mañana porque estarías imaginando. Por ello, o la felicidad sucede ahora mismo o quizá hoy no forma parte de tu experiencia de vida.

Es irrelevante si la niegas, la descalificas o decides no creer en su existencia. En lo más profundo, la felicidad es el estado natural de tu ser, por lo tanto es un estado de consciencia.

Debes entender y aceptar que la felicidad no es la única condición emocional en tu repertorio emocional. Muchas veces atravesamos zonas anímicas desfavorables que nos encadenan al pasado y nublan el momento presente, por esa razón es importante contar con herramientas ontológicas que nos permitan rebotar con resiliencia y desarrollar nuestra consciencia. Te pregunto, ¿con qué herramientas internas cuentas hoy para rebotar una y otra vez para regresar a tu zona de felicidad? ¿Cuál es tu dimensión existencial dominante? ¿Qué tanto tiempo has invertido para conocerte a ti mismo más allá de las máscaras de tu personalidad?

Analicemos un punto importante, ¿por qué sugiero fluir en aceptación, agradecimiento, amor, inspiración y expansión? Estos estados afectivos son catalizadores de la vivencia misma, sin ellos la experiencia sería anímicamente muy desdibujada e imprecisa, lo que nos hablaría de falta de lucidez en la persona que la vive, es decir, de consciencia. Este cocktail de catalizadores deriva de las 5 dimensiones en las que se expresa la felicidad en la vida.


Esto se pone cada vez más interesante, ¿verdad?

En nuestra próxima publicación hablaremos sobre esas 5 dimensiones que integran la experiencia humana que llamamos felicidad, las cuales se relacionan estrechamente con la forma natural en la que tú te conectas con la vida.

¡Vaya pedazo de información!

Por cierto, si te interesa adquirir el libro Las 5 dimensiones de la felicidad, escrito con pasión para todas aquellas personas que no se conforman con una felicidad fallida e irrealizada. Puedes encontrar esta obra en Amazon.com, la tienda en línea más grande y segura del mundo.


Gracias por leer este artículo de mi blog. Si también gustas escucharlo con mi voz, puedes hacerlo en YouTube, Anchor, Spotify y otras plataformas.


Hasta la próxima entrega.


** Esta es una transcripción adaptada del guión origina ¿Qué es y qué no es la felicidad?


René Desantez

Autor y conferencista


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©2020  René Desantez

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